Los escaladores tienen muy claro que para alcanzar una meta es necesario avanzar y volver sobre lo andado. Se puede decir que suben varias veces la montaña antes de ver el mundo desde la cima.
Pues lo dicho, Como se hizo Cafés de Papel:

Un circo es una familia. El lanzador de cuchillos trabaja con su mujer. Diana es preciosa. Cuando él la ata sobre la arena circular, noches de caravana pasan por su cabeza. Ella eleva la mirada hacia la boca abierta de la carpa. Por el orificio entra un aire fresco que se mezcla con el asfixiante aliento de los espectadores. Ella habla silenciosa con un dios en el que no cree, pero sus labios solamente tiemblan levemente. Recuerda. El día de montaje los artistas descansan. Ella desaparece unas horas y, preciosa, comparte con el mago los caprichos de su cuerpo. Un truco. Su marido, en la cocina, deja la piedra de afilar sobre la mesa. Aprieta los puños. Redoble de tambor. El público espera con la respiración contenida. Con los ojos vendados el lanzador acaricia el metálico filo de los cuchillos. Lanza el primero y el aire se estremece. Pam. Los otros cuchillos caen de su mano y llegan al suelo mucho antes de que el espacio se llene con un grito común. Con la mirada todavía en el cielo, ella ya no reza. El lanzador de cuchillos aparta la venda de sus ojos. Diana. El vestido de ella se tiñe de otro color a la altura del corazón. No es un asesinato, no, piensa. Solamente un accidente laboral. Qué chiste tan malo. Los payasos, detrás del telón, retienen al mago mientras este destroza su sombrero de copa. Fin del espectáculo. El lanzador, llorando, corre a desatar a esa preciosidad. Su mujer. Y ella... ella asciende hacia la boca de la carpa, buscando aire fresco.
La ilusión es la única capaz de derribar esas ideas en las que uno se ve muy, muy pequeño. Ideas que teorizan con no poder alcanzar tu propio sueño si has nacido en un pueblo; que maliciosamente insinúan que uno no es nada y que por lo tanto nada se puede hacer; que juegan a compararse con otros que alcanzaron antes la meta.
Necesito salir como sea de este dique seco.
Es una constante en mi vida el luchar contra mi predisposición a pensar a priori. Por eso cuando se produjo un cambio de directiva en la Televisión de Galicia (producto de un cambio de tinte político en el gobierno de la Xunta) puse todo mi empeño en dejar distancia y valorar con la mayor neutralidad posible la suerte de La Caja Negra*. Entre otras cosas porque trabajar cada día en el proyecto, te priva de una objetividad que por otro lado (como ya he dicho) casi nunca se tiene. Pero la cronología de los hechos ha llegado al punto de bochornosa:
Tema: En el teatro (Instrumental) * Compositor: Rodrigo Guerrero * Intérprete: Il Prólogo
