18 octubre 2016

Fe de Errores (19) / Lo políticamente incorrecto

Tener palabra, ser solidario, crítico y autocrítico, eses pilares fundamentales para mis padres, son hoy conceptos políticamente (socialmente) incorrectos.

27 febrero 2016

Zombis a cascoporro

Zombis en mi Bolsillo (Zombie in my Pocket -ZimP-) es el exitoso juego gratuito de Jeremiah Lee. En principio está diseñado a modo de solitario (aunque también hay Escenarios especiales que permiten el juego a dos). Y lo mejor de todo es que solamente tienes que imprimirlo y... ¡listo!

Duración de cada partida: entre 5 y 20 minutos.

Pero entonces, ¿qué podemos aportar para lanzarnos en este 2016 a hacer una reedición del juego?
  • Diseño de la portada.
  • Diseño y contenido de las Cartas de Evento:
    • Nuevos textos adaptados para que resulte más sencillo jugar a otros Escenarios.
  • Diseño de las Fichas:
    • Nuevos iconos.
    • Nuevas fichas: Cerebros para contabilizar la Cordura; una Pala necesaria en uno de los Escenarios.
    • Nuevas traseras que permiten hacer fichas dobles (Personaje Humano/Zombi; Cajas de Suministros y Alimentos)
  • Revisión y adaptación de todas las traducciones al castellano para esta versión (incluye el Manual Básico y los 5 Libros de Escenarios)
  • Un escenario inédito en el Libro de Escenarios III por Manuel Macou (La Noche de la Vengaza Zombi).
Contenido de este PDF: 1 Manual; 5 Libros de Escenarios; 9 Cartas de Evento (Frontales y Traseras); Losetas y Fichas (Frontales y Traseras); 1 Caja personalizada.


Créditos:
Diseñador del juego: Jeremiah Lee (dadidea@gmail.com)
Diseño gráfico y maquetación original: Kwanchai Moriya (kwanchaimoriya@gmail.com)
Diseño de esta edición: Teatro Scaenae (muldr.silencio@gmail.com)
Traducción original del Manual: Fran F. G. (http://tetocajugar.blogspot.com)
Traducción original de cartas y losetas: mrKaf (http://www.boargamegeek.com/user/mrkaf)
Revisión de las traducciones: MulDR de Melk (muldr.flanagan@gmail.com)
Material extra: Eduardo Hernández (http://www.casadeedu.com).

22 febrero 2016

Fe de Errores / Arre-So

Tres hurras por los políticos que defienden con orgullo, indignación y vergüenza la incuestionable inocencia de su propia formación política podrida de corrupción. ¡Arre burra! ¡Sooo burra! ¡Arre-sooo! ¡Haz caso! ¡¡Eres muy burra, coño!!

10 enero 2016

Rol para niños

Ultimamente he recuperado el gusto por el rol de la mano de mis hijos. Todo empezó con la lectura de Magissa, Juego de Rol para niños, creado por Edanna.

Un sistema de juego muy intuitivo que permite combinar con gran facilidad las partes narrativas con aquellas otras de acción pura y dura con dados. Y todo esto sin que los niños tengan que saber despejar ecuaciones de segundo grado para lograrlo. Si saben los números del 1 al 6, saben jugar a Magissa.

Con esta premisa, me decidí a adaptar este sistema a una ambientación que les fuera familiar a mis peques: los dibujos animados. Me centré concretamente en Bob Esponja y su Fondo de Bikini.

El resultado debo decir que ha sido más que satisfactorio. Ya llevamos dos partidas y todo apunta a que caerán muchas más.

Comparto con vosotros el Manual Básico del Absurdo y Refrescante Juego de Rol esperando que, gracias a él, podáis introducir a vuestros pequeños en el fantástico mundo del rol. Cualquier comentario será bien recibido.

17 noviembre 2015

Cuestiones (17) / "El gallego es un rollo"

Estoy aquí para saldar una cuenta pendiente.

Sí. Me mataba por dentro escuchar a un niño gallego decir aquello de "el gallego es un rollo". Estaba convencido de tenía que haber detrás un problema de educación. Puede que ese niño no tuviese en casa unos padres que valorasen la importancia de los idiomas, con más razón el que nos es propio. Vivía convencido de que necesitaban una figura materna/paterna (¡ambas!) que les recordase que las palabras son un modo muy sencillo de llegar al corazón de la gente. Y me reafirmaba pensando en lo reconfortante que resultaba para mí escuchar la cantarina forma de hablar que tenemos los de la costa, el marcado acento de interior, las mil variantes de la palabra cerdo (cocho, rello, rancho,...).

No. La educación no es la causante necesariamente. En nuestra familia la madre habla castellano y yo gallego (la mayor parte del tiempo). Incluso cuando hablamos entre nosotros (ella y yo) hacemos de ese cruce de idiomas algo natural. En la guardería les hablaban en gallego. Aprendieron a leer y escribir con cuentos en gallego. En el colegio al que van un porcentaje muy alto de los niños usa el gallego al jugar. Nosotros tenemos el entorno muy a favor... y eso no ha impedido que el más pequeño piense que "el gallego es un rollo".

¿Es un fracaso en la educación que está recibiendo? Rotundamente no: el camino no ha hecho más que empezar. Pero en cualquier caso hay que tomárselo como un aviso y también como un punto sobre el que reflexionar. Una cadena de reflexiones, para ser más exactos:
  • ¿Para qué sirven los idiomas? Para comunicarnos. Alguien habla, otro escucha, descodifica y comprende el mensaje. ¡Pura magia! Pues con el gallego que yo hablo no sucede eso. Cuando hablo con la gente del pueblo no son pocas las veces en las que no me entienden. ¿Por qué? Supongo que porque yo empecé a utilizar nuestra lengua en el instituto, cuando tomé un poco de conciencia de lo importante que es poner en valor los tesoros de uno para que no se pierdan en el olvido. Por lo tanto aprendí el llamado gallego "normativo".
  • ¿Qué es eso del gallego normativo? Pues "un rollo". El gallego normativo es una especie de máquina de Enigma que cambia el código cada poco tiempo: Digo "avó" por "abuelo" o "beizos" por "labios" (solamente me niego a decir "grazas" por una absurda ilusión mía de rebledía). Intento estar a la última con los cambios ortográficos y morfológicos, pero son tantos y tan frecuentes que me sobrepasan. Algunos me parecen directamente infantiles.
  • ¿Por qué tanto cambio? Esa pregunta nos lleva de forma natural a otra: ¿Cómo evoluciona una lengua? Los mecanismos son diversos, pero en líneas generales supongo que debería ser una evolución prácticamente imperceptible encaminada a satisfacer las necesidades de la comunidad con respecto al idioma (incorporación de términos que abarquen las nuevas tecnologías, asimilación de ciertas formas de hablar por comunes y extendidas,...). Pues no. Aquí los cambios dan vértigo: un grupo de iluminados, aislados en su cubil de sabiduría, y siempre en pro de la modernidad, toman una serie de decisiones que ocasionan una ruptura entre el gallego-hablante de toda la vida (el que lleva años defendiendo y divulgando nuestra lengua en su día a día) y el que irrumpe en el panorama con la ilusión del que defiende una causa perdida (tú y yo).
  • ¿Es el gallego como idioma una causa perdida? No. Pero cuesta sostener una lengua en la que "casi todo" está permitido en el habla y son innumerables las diferencias con la escrita. Aquí se produce de hecho otra inquietante ruptura: entre el gallego que se puede hablar y el gallego que se debe escribir. Resumiendo: "un rollo".
Acabando dejo caer por el ojo de la piedra de moler nuevos granos de los que hacer harina, los preceptos sobre los que se asientan las continuas modificaciones lingüísticas*en nuestro idioma:
  1. (La lengua normativa) ha de ser necesariamente continuadora de la lengua hablada por la comunidad.
  2. (El gallego normativo) ha de ser supradialectal y lograr el mayor número posible de hablantes (...) que se identifiquen con las soluciones acordadas.
  3. El gallego común debe seguir las buenas tradiciones de la lengua gallega que sean compatibles con la forma de ser moderna de la lengua.
  4. Las elecciones (normativas) deben decidirse de acuerdo con un criterio de coherencia interna, a fin de que el gallego común no resulte arbitrario e incongruente.
¿Se cumple algún punto realmente?

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* Todos ellos aparecen en la Introducción das Normas ortográficas e morfolóxicas do idioma galego (Real Academia Galega e Instituto da Lingua Galega - Xunta de Galicia)

13 agosto 2015

Fe de errores (17) / Librepensamiento de redes

Soy punk porque digo las cosas a mi bola (¡más original, más veces y mejor -¡más alto!-). Soy el más punk porque no me trago tus dogmatismos (¡cómete el mío si quieres muñeca!). Soy punk porque aborrezco las modas (bastante tengo con llevar el peso de marcar tendencia). Soy un engendro esnob gafapasta, con palo de selfie, silla reclinable, pantalla plana, ratón ergonómico (para evitar el síndrome de túnel carpiano), iphone 6 dorado (¿sabes qué es la exclusividad? mmm qué rico...). Sin moverme del sitio hago click en me gusta y sube el pan (¡pan!); hago RT y digo WTF in your face (incluso estando solo en la habitación -por pura convicción, ¿entiendes gilipollas?-); actualizo mi instagram y uso el blur, el gaussian blur, el vignette; adoro mi pecho rasurado, mi tupé, la laca (la-ca... ¡ah! ese tufo que me deja a producto recién hecho me recuerda que soy DIOS). Me masturbo y no, no pienso en ti, prefiero recrearme en la imagen que creo que la gente tiene de mí mismo. Fantaseo con quitarme la vida. Me desprecio profundamente. Después de todo la muerte de DIOS es necesaria.

Soy punk, ¿o es que no me oyes?

P.S. Que hartazgo, chico...

25 septiembre 2014

Aquella ley no escrita


Acabo de ver este vídeo (gracias Rosana) y se me ocurre que la autoestima es una necesidad básica. Hay quien la alimenta con dinero y quien la edifica en el mismo centro de un paisaje inventado. Sobra decir que ambas fórmulas son lícitas (junto al millón que quedan aquí sin citar).

Lo realmente injusto es saber que tu elección está en ocasiones en manos de alguien incapacitado para ver que esas necesidades que tú tienes son tan valiosas como las suyas. Alguien que dice defender "el bien general de la sociedad" aunque en ella no reserve un espacio que tú puedas ocupar y en el que puedas crecer.

Lo digo, por supuesto, desde el punto de vista de una persona no influyente. Alguien que ha intentado hacer su parte con suma perfección (¿no es esa la definición de artista?) pero que, al cabo, ha conseguido hacerlo solamente "lo mejor que le ha sido posible".

Y no, no me estoy quejando. A lo largo de diez años (ya casi once) he tenido la ocasión de aprender de unos cuantos profesionales excepcionales y también, claro, de algunos pocos miserables. 

Me he visto en todo tipo de situaciones. Con cada una de mis decisiones he intentado echar abajo aquella ley no escrita que reza: "Para triunfar [con independencia del campo] hay que ser un poco cabrón" y tengo que decir que todavía no he conseguido situarme en una posición ventajosa.

Ahora voy a empezar a impartir clases y la responsabilidad de formar a otras personas es abrumadora. Espero que ese rato junto a ellos en las aulas les sirva para aprender habilidades y que estas les ayuden a seguir sin miedos su propio camino. Yo sigo disfrutando cada día del mío. Y no será porque me lo hayan puesto fácil (más bien porque es para mí una necesidad básica seguirlo y una cuestión de autoestima).