Me he pasado meses suplicando, con vehemencia casi irracional, por una ciclogénesis explosiva que cambiase con virulencia el orden de las cosas en este desierto travestido de aldea.
Esquivando ramas hendidas, camino del último día de trabajo, veo por la ventanilla del coche y donde una vez dije viejo, ahora deseo poder decir nuevo. ¿Entiendes lo que digo?